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Autismoaren espektroko trastornoak
Somos miembros asociados de AETAPI y colaboramos con la asociación Aspertxu. Disponemos de formación en el método ESDM (DEVNVER de atención temprana), PECS (comunicador), metodología TEACH, entre otras.
Somos miembros asociados de AETAPI y colaboramos con la asociación Aspertxu. Disponemos de formación en el método ESDM (DEVNVER de atención temprana), PECS (comunicador), metodología TEACH, entre otras.
En Zubikoa acompañamos a niños, niñas y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y a sus familias desde un enfoque clínico y educativo, con una intervención adaptada a cada perfil y momento evolutivo. Nuestro objetivo es mejorar la participación en la vida diaria (familia, escuela y entorno social), reduciendo el malestar y potenciando habilidades funcionales: comunicación, relación, flexibilidad y autonomía.
El TEA es una condición del neurodesarrollo que puede afectar, en distinto grado, a:
la comunicación (verbal y no verbal),
la interacción social (juego compartido, reciprocidad, comprensión social),
los intereses y conductas (rigidez, necesidad de predictibilidad, hipersensibilidades sensoriales).
Sin hacer listas “de manual” ni alarmismo, algunas señales que suelen llevar a consultar:
En primera infancia
menor intención comunicativa (señalar, mostrar, pedir ayuda)
dificultades en juego simbólico y juego compartido.
patrones repetitivos o gran resistencia a cambios.
respuestas sensoriales intensas (ruidos, texturas, alimentación)
En edad escolar
dificultades en habilidades sociales (leer normas implícitas, conversaciones)
ansiedad ante cambios, rigidez cognitiva, “bloqueos”.
intereses muy intensos y absorbentes.
problemas de regulación emocional.
En adolescencia
cansancio social y aumento de ansiedad.
conflictos de identidad, autoestima y pertenencia.
necesidad de herramientas para relaciones, límites y autocuidado.
Cuando la familia lo necesita, realizamos una valoración para entender el perfil:
entrevista con familia y, si procede, con el propio menor
observación clínica y análisis funcional de conductas
coordinación con colegio y otros profesionales (con consentimiento)
devolución de resultados con un plan de intervención realista y priorizado
Diseñamos objetivos concretos y medibles en áreas como:
comunicación (petición, conversación, pragmática, comprensión).
habilidades sociales (juego, turnos, resolución de conflictos, amistad).
flexibilidad cognitiva y tolerancia a la incertidumbre.
regulación emocional (anticipación, identificación emocional, herramientas).
autonomía (rutinas, autocuidado, organización, habilidades de vida diaria).
La intervención funciona mejor cuando la familia tiene recursos:
psicoeducación y acompañamiento en el día a día
estrategias para rutinas, límites, anticipación y manejo de crisis
apoyo en coordinación con escuela y otros entornos
Con frecuencia, una parte del éxito está en ajustar el entorno:
adaptación de apoyos visuales y estructura
pautas para patio, comedor, cambios de actividad, excursiones
alineación de objetivos entre casa–escuela–terapia
Seleccionamos herramientas según edad, perfil y objetivos (no al revés):
ESDM (Early Start Denver Model): intervención temprana para edades pequeñas (habitualmente entre 12 y 48 meses), integrando principios del desarrollo y aprendizaje en actividades de juego y relación.
TEACCH (enseñanza estructurada): organización del espacio, el tiempo y la tarea para favorecer comprensión, previsibilidad y autonomía.
PECS y otros sistemas de comunicación aumentativa/alternativa (CAA): cuando el lenguaje verbal no es suficiente o necesita apoyo, priorizando la comunicación funcional.
Además, trabajamos aspectos clave que a veces quedan “tapados” por el foco en el autismo:
ansiedad, estado de ánimo, autoestima
TDAH, dificultades de aprendizaje o regulación (si aparecen)
alteraciones del sueño, alimentación o conducta (desde enfoque clínico y coordinado)
Familias que sospechan TEA y quieren orientación profesional.
Niños/as con diagnóstico que necesitan intervención continuada.
Adolescentes que buscan herramientas para relaciones, emociones y autonomía.
Familias y centros que necesitan coordinación y un plan común.
En la primera sesión recogemos información, objetivos y contexto (casa, escuela, historia evolutiva). A partir de ahí proponemos una hoja de ruta con:
prioridades (qué abordar primero)
frecuencia orientativa
indicadores de progreso
qué puede hacer la familia entre sesiones